Lo que la DANA se llevó, y lo que nos dejó.

Valeria Uribe Mejía – Emanuel Gravina. Curadora – Artista. IG: @emanuelgravina

Captura de las fotos: Noviembre 2024. Comunidad Valenciana, España.

Nombre de las fotos: 1. A la mañana siguiente. 2. Todo es basura. 3. El pueblo unido. 4. Apoyo mutuo. 5. Solo cosas.

El 29 de octubre de 2024, una DANA azotó la Comunidad Valenciana, afectando a más de 78 municipios y dejando más de 229 personas fallecidas.

Ayer, justamente, se cumplía un año de aquella tragedia que transformó nuestras vidas y la de miles de familias. La fuerza del agua y el barro arrasó con todo a su paso: casas, coches, muebles, álbumes de fotos, recuerdos de toda una vida. Pero más allá de la pérdida material, lo que nos marcó fue la claridad repentina con la que comprendimos lo poco que todo eso significaba frente a la vida misma.

Lo que la DANA se llevó, y lo que nos dejó nace de esa experiencia: de ver cómo, en cuestión de minutos, desaparecen los objetos que creíamos esenciales, y cómo, al quedar despojados de todo, volvemos a encontrarnos desde la igualdad más pura. El agua no distinguió entre quien tenía más o menos; ningún coche se salvó, ningún objeto valió más que otro.

Como curadora y fotógrafo —y como familia que lo vivió— quisimos registrar no solo la destrucción, sino la transformación interior que deja: el desapego, la empatía y la certeza de que lo verdaderamente valioso no puede perderse.

¿Por qué son importantes estas fotografías en particular para su investigación? 

Estas imágenes son una reflexión visual sobre el desapego y sobre la igualdad que emerge cuando la vida nos despoja de lo que creíamos indispensable.

En un mundo que mide el valor a través de lo que se posee, una catástrofe natural como la DANA desmantela esa estructura en segundos. Nos recuerda que el consumo y la acumulación son ilusiones frágiles, y que, cuando todo se borra, solo queda lo esencial: la vida, los vínculos y la solidaridad.

A través de este trabajo buscamos comprender cómo la pérdida de lo material puede convertirse en un punto de inflexión personal y colectivo. Cuando las diferencias sociales y económicas dejan de importar, surge un espacio común desde donde mirarnos como iguales, reconocernos vulnerables y al mismo tiempo resilientes.

Lo que la DANA se llevó, y lo que nos dejó plantea una pregunta sobre el después: qué aprendizajes se quedan cuando el agua se retira, qué valores resurgen y cómo, desde el arte y la memoria, podemos seguir cultivando una conciencia más humana y menos material.


What the DANA took, and what it left behind.

Valeria Uribe Mejía – Emanuel Gravina. Curator – Artist. IG: @emanuelgravina

Location and dates of the photos: November 2024. Comunidad Valenciana, España.

Name of the photos: 1. The morning after. 2. Everything turned to waste. 3. People united. 4. Mutual support. 5. Just stuff.

On October 29, 2024, a DANA storm devastated the Valencian Community, affecting more than 78 municipalities and claiming over 229 lives. Yesterday marked the first anniversary of that event, which changed not only our own lives but those of thousands of families. The force of the water and mud swept away everything in its path: homes, cars, furniture, photo albums—entire lifetimes of memories. Yet beyond the material loss, what struck us most was how quickly all of it ceased to matter.

What the DANA Took, and What It Left Behind was born from that realization: that when everything you’ve built disappears, what remains is the shared experience of vulnerability and connection. The water made no distinctions—no car was spared, no possession worth more than another. As curator and photographer—and as a family that lived through it—we sought to document not only the destruction, but the quiet transformation it left within us: the awakening of detachment, empathy, and a renewed understanding that what truly holds value cannot be washed away.

Why are those particular photographs important to your research? 

These photographs explore a shared process of detachment—the moment when material loss becomes a space for rediscovering what is essential. In a society where identity and success are measured by possessions, the DANA stripped us of that illusion. It revealed how fragile our hierarchies are, and how easily the water makes us equals. Our aim is to examine that transformation: how forced loss can inspire new forms of awareness, empathy, and connection within a community.

What the DANA Took, and What It Left Behind is not just a record of destruction, but a reflection on what surfaces afterward. It asks what it means to rebuild, not from possessions, but from understanding; not from control, but from shared humanity. The storm took what we owned, but it left behind a deeper question—about value, vulnerability, and what truly endures when everything else is gone.